Field Dispatch
Parque de Morales: Historia, naturaleza y tradición en San Luis Potosí
Sobre este episodio
El Parque de Morales es uno de los espacios más queridos y tradicionales de San Luis Potosí.
María Luisa Alvarado Orozco nos lleva a descubrir la historia de este emblemático parque, su transformación a lo largo del tiempo y el papel que ha tenido en la vida cotidiana de generaciones de potosinos.
Narración: María Luisa Alvarado Orozco
Música: Kevin MacLeod
Un recorrido entre naturaleza, memoria y cultura en uno de los pulmones históricos de la ciudad. #SanLuisPotosí #ParqueDeMorales #HistoriaSLP
0:13 Hay historias que caminan, pero también hay historias que crecen, que echan raíces en la Tierra y se elevan lentamente, igual que los árboles. Soy María Luisa Alvarado Orozco y hoy los invito a recorrer uno de los lugares donde el tiempo parece detenerse, entre la sombra y el viento. Hablaremos del parque de Morales, el bosque que la ciudad sembró para el futuro, un lugar donde generaciones construyeron recuerdos y donde cada árbol guarda una parte de la historia de San Luis Potosí antes del lago de los Juegos antes de los patos.
0:53 Era un terreno amplio ubicado en las afueras de la ciudad. ¿Sólo había Tierra y horizonte, pero alguien imaginó un bosque? Y esa imaginación, con el tiempo se convirtió en uno de los paisajes más entrañables de la ciudad. En 1924, el entonces director del parque y jardines del Ayuntamiento, Federico Monjarás Espinosa. Propuso convertir aquel terreno baldío en un área verde para la ciudad. En ese tiempo, San Luis Potosí apenas se extendía hacia la avenida Carranza y los barrios tradicionales. El crecimiento urbano aún parecía lejano.
1:40 Monjarás trazó una calzada central de 1 km y comenzó la plantación de árboles. La idea resultaba sencilla y visionaria, al mismo tiempo crear un espacio natural donde la ciudad pudiera crecer sin perder el contacto con la naturaleza. En sus inicios el parque recibió el nombre de parque Amado Nervo, sin embargo, otro personaje resultó fundamental en su consolidación, el médico Juan H Sánchez. Quien también fungió como regidor del ayuntamiento participó directamente en la plantación de los primeros árboles.
2:25 También impulsó la forestación de otros espacios importantes de la ciudad, como la Avenida Carranza y el Panteón del Saucito. En reconocimiento de su labor, el parque adoptó su nombre con el paso del tiempo. Poco a poco comenzó a crecer. Los árboles echaron raíces, las familias comenzaron a visitarlo. La ciudad se acercó durante varias décadas. El parque de Morales permaneció como un bosque tranquilo hasta que en 1968 se incorporaron nuevas áreas recreativas, entre ellas los juegos infantiles y el agua artificial, que se convirtió en uno de los elementos más emblemáticos del lugar.
3:15 El parque adquirió entonces una nueva vida. Los domingos aparecieron los picnics, los estudiantes encontraron sombra para estudiar, las familias comenzaron a fotografiar Asus hijos junto al agua. Las bicicletas dibujaron rutas invisibles entre los senderos y poco a poco el parque dejó de ser solamente un espacio verde para convertirse en memoria colectiva. Las gorditas de Morales iniciaron dentro del parque con un puesto familiar, ofrecían el sabor auténtico del maíz a los paseantes potosinos. Con el tiempo fue creciendo hasta las que ahora conocemos hoy.
4:00 El parque de Morales cuenta con aproximadamente 15 hectáreas, más de 100 especies de flora y diversas especies de aves y pequeños animales que encuentran refugio entre sus árboles. Es uno de los pulmones más importantes de la ciudad y uno de los espacios verdes más representativos del siglo 20 en San Luis Potosí. Cronistas locales recuerdan que durante muchos años los potosinos acudían al parque con Canastas, Manteles y comida casera. No había prisa, el tiempo parecía detenerse entre los árboles y que y quizá ese es uno de los mayores logros, no sólo sembró árboles, sembró recuerdos como los que yo misma guardo al llegar de río verde a San Luis Potosí durante el séptimo semestre de mi carrera.
4:53 Son recuerdos que no se olvidan. Como todo ser vivo, el parque también ha tenido sus estaciones. Hubo años de cuidado cuando los árboles recibieron poda, riego y atención constante. Momentos más silenciosos cuando la naturaleza resistió con paciencia, esperando nuevamente la mano cuidadosa que devuelve vigor a las raíces. El parque siempre ha encontrado la manera de de renacer porque los árboles, como las ciudades, les basta un gesto de cuidado para que vuelvan a florecer. Hay algo profundamente humano en regar un árbol.
5:38 Es un acto mudo, casi íntimo, que no busca aplausos. Quien riega hoy piensa en alguien que caminará mañana bajo esa sombra. Tal vez por eso, cada árbol del parque de Morales parece guardar historias, la del funcionario que impulsó su plantación, la del jardinero que cuidó sus ramas, la del niño que aprendió a andar en bicicleta, la de la pareja que conversó bajo su sombra. Cada árbol conserva algo del pasado. Cada banca guarda conversaciones que el tiempo no borro. El parque continúa ahí con su calma característica.
6:24 Es una invitación a caminar, a respirar, a cuidar mientras haya manos, que cuiden esos árboles y exista alguien que observe con atención su crecimiento. El parque de Morales seguirá siendo ese bosque que la ciudad sembró para el futuro que las generaciones presentes continúan protegiendo. Con la misma delicadeza con la que se protege un recuerdo, se despide María Luisa Alvarado Orozco y les esperamos en el siguiente podcast de historias caminadas.