Field Dispatch
El Callejón del Diablo | Leyenda de San Luis Potosí
Sobre este episodio
Explora la historia del Callejón del Diablo, una de las leyendas más populares de San Luis Potosí llena de misterio y tradición.
Narrado por Charo Pacheco.
Música: Kevin MacLeod (incompetech.com)
0:06 Al profundizar con el pasado de un pueblo nos encontramos con historias diferentes, las contadas por los ganadores o por los perdedores, según sea el caso. Pero aquí no hay ni ganadores ni perdedores, ya que con la llegada de los españoles se les dieron responsabilidades a ciertos indígenas disciplinados y responsables. También es cierto que ellos. Por su liderazgo eran seguidos por sus iguales. También es cierto que en esa época sucedían cosas muy extrañas, entre las que se escuchaban historias terroríficas que azuzaban a los que las oían.
0:41 Tal es el caso del callejón donde se desarrolla esta historia en la que no se sabe qué es mejor, si estar en la ignorancia o a sabiendas de lo que puede suceder. Soy charo Pacheco y en historias caminadas les voy a contar. Después de que algunas familias tlaxcaltecas establecen por allá de 1597 en lo que se llamó la ciudad de la Santísima Trinidad, que era el nombre que entonces tenía el actual barrio de San Miguelito, ya que esta imagen fue llevada por los españoles donde se funda dicha ciudad con su iglesia.
1:17 Pues bien, ahí se establecieron algunas familias, 53 para ser más precisas, gobernadas por el indio Tarasco Juan Macario. Quien, además de ser el Gobernador de la ciudad de la Santísima Trinidad, era el mayordomo de la cofradía de la Santísima Trinidad y de la fábrica Matriarcal de la nueva Iglesia, Nombramiento que los españoles lo otorgaron por su liderazgo y honradez. Esto lo hacía responsable de la construcción de la iglesia, así como terminar las cúpulas y todo lo relacionado con el edificio.
1:53 También era hermano de mayordomo de la cofradía de la Santísima Trinidad. Responsable de administrar todos los bienes de la Iglesia, así como responsable de cuidar el culto. Una cofradía es una institución traída por los españoles y que se define como una asociación voluntaria de fieles laicos para venerar al santo patrón. Posteriormente los pobladores le cambiaron el nombre por el de San Miguelito a partir de 1830. Debido al cariño que los habitantes tenían por su santo Patrono San Miguel Ancarrio, así pues, don Juan Macario en su papel de cacique era responsable de mantener el orden en la Comunidad, gozando de todos los privilegios que esto significaba, pues su honorabilidad era incuestionable.
2:42 Los frailes de la iglesia estaban contentos con su trabajo, pues constantemente incrementaban las regresas de del templo, sin embargo en este lugar. No sólo reinaba la luz de Dios al poniente de la Iglesia, a unos metros de la misma, existía un pequeño camino que en la actualidad lleva el nombre de Miguel Barragán. Era apenas un callejón, pues no tenía salida y topaba con milpas, matorrales y cactus. En ese lugar apenas había un par de casas y en una de ellas llegó y se acomodó una señora de nombre Mariana, o así decía, que se llamaba por sus costumbres y acciones.
3:22 No era bien vista por los vecinos, ya que había sido expulsada de los pueblos de San Sebastián, Tlaxcala y Tequisquiapan. Esta mujer, de acuerdo a escritos antiguos y pláticas de los lugareños, era morena, aparentemente de unos 40 años, de pelo largo, oscuro y rizado, Cuerpo Atlético, estructura media y de muy buen ver, dicen que sus ojos eran cautivadores, pues decían. Quien quien se atrevía a mirarlos, quedaba hipnotizado, pues en lo profundo de su mirada se apreciaba un mar de pozos oscuros y sin fondo.
4:01 Una vez instalada en el callejón de la zanja, sólo utilizaba las cosas más sencillas, pues todo lo demás que necesitaba lo sabía encontrar o fabricarlo de buena manera, un petate y unas cobijas eran su cama, unas tablas de madera a manera de mesa, unas velas. Por ahí un fogón y unas cazuelas eran todo lo que ocupaba. A pesar de lo oscuro y alejado del callejón, Mariana no tardó en hacerse de clientes que la visitaban por las noches. Claro, por sus trabajos, pues ella sabía realizar bebidas curativas o en otros casos, aquellos que hacen enfermar a la gente la llevaron a visitar madres con niños que no se curaban y que ella, con sus pócimas lo hacía.
4:50 Sin embargo, su conducta dejaba mucho que desear, la la clientela aumentaba y el callejón comenzaba a animarse, sobre todo por las noches. Dichas acciones llegaron a oídos de fray Joaquín, quien sintió la obligación de denunciarla con las autoridades para hacerle un juicio sumario o al menos llevarla a la Casa de la Maltos, la de la Santa Inquisición. Pero finalmente decidió no hacer nada, pues pensó que aquellas visitas que realizaban el callejón, incluso de noche, traían mucho beneficio a la parroquia.
5:25 Juan macario se enteró de esos chismes y tuvo que intervenir en esa situación, pues su puesto de gobernador estaba en juego. Además de ser una persona muy valorada por todos e incluso por los indios, él decidió encaminarse a la casa de ese callejón en compañía de 2 ayudantes. Y al entrar a la morada encontró todo muy extraño, muñecos de trapo atravesados con espinas, plumas amarradas al techo, varas colgantes con tortugas colgando, colas de lagartija azul. Por ahí se veían como flotando bolas de pelo humano, cabezas de gallo rojo, ojos de chivo, virolo, patas de cabra, coja polvos, pastas y unciones por ahí.
6:13 Pocillos con agua hirviendo, de los cuales salía un olor naceabundo, ojos de pollo en frascos, picos de águila colgados y amarrados con mecate. Se veían por ahí tiradas, ropas de mujer y partes de pertenencias de hombre y ciertos animales. Era notorio que ahí estaba pasando algo delicado y que él era la autoridad y debería de actuar a la brevedad con todas estas pruebas a la vista. Juan Macario tomó del brazo a Mariana y se la llevó a la improvisada cárcel de mujeres. En el lapso entre la casa y la cárcel, Mariana entabló palabras y cruzó miradas con Juan Macario, pero nadie supo de qué hablaron.
6:55 Una vez en la cárcel, se le preparaba para días después acusarla de brujería e idolatría, por lo que podría ser sentenciada a muerte o al menos, a vivir en encadenada de por vida uno de esos días. Mariana solicitó hablar urgentemente con Juan Macario, pues alegaba que se trataba de temas de suma importancia que le competían a él. Al principio, Juan macario se resistía a acudir al llamado, pero después de tanto meditarlo, aceptó y cruzó todo el pueblo para visitarla en la cárcel. Nuevamente nadie supo de qué hablarían, pero tras aquella Plática, Juan Macario decidió dejarla libre.
7:38 Al pasar los días, el comportamiento de Juan macario había cambiado mucho. Abandonaba sus deberes como gobernador y comenzó a recaudar recursos únicamente para él. Dicen que Mariana fue instruida por su abuela, una antigua chamana, quien había vivido más de 100 años y que le enseñó todas las cosas que sabía, los encantamientos, las conversiones, transformaciones, meterse en el sueño de las personas. Cosas que ningún mortal pudiese hacer, como transformarse en bola de fuego o volar por la noche como una sombra.
8:15 Días después, la esposa de Juan macario fue a quejarse con frejoaquín debido a que este se comportaba de forma muy extraña y que incluso se había alejado de ella misma, dejándola y se fue a vivir con Mariana. Fray Joaquín decidió ir a la choza donde vivía, donde vivía Juan Macario con Mariana. Pero sólo encontró a Macario, quien lo maldijo, por lo que él decidió retirarse. La gente se enteró de lo ocurrido y acudieron a la Iglesia para verificar las cuentas de esta y encontraron todos los malos movimientos cometidos por Juan Macario.
8:54 Así que enfurecidos acudieron al hogar de Mariana, comenzando a lanzar piedras contra la casa. Pero nadie abría. Entonces, entre varios levantaron una loza. Y querían lanzarla contra la puerta para derribarla, pero al final una fuerza extraña hizo que todos cayeran. Mientras tanto, Mariana celebra un ritual en honor del príncipe de las Luces, actuando de manera diferente, llevando sacrificio de animales, lanzando conjuros en contra de todos, y fabrica una mezcla con sal, carbón y azufre con los que marcó.
9:36 La fachada la entrada aseguró las 7 entradas por donde podían llegarle alguna desgracia y volvió Asus actividades normales. De pronto en la entrada al jacal donde vivía Juan Macario y Mariana, se ve una intensa llama que parecía tener vida propia porque crecía y avanzaba como si se tratara de una persona o animal, su forma era cambiante, se escucha una especie de resoplido. Y de pronto la flama creció de tal manera, tomando forma de caballo rojo de fuego que sale a todo galope. Y así como llegó se fue tirando y rompiendo todo a su paso, dejando un horrible olor, azufre y mucho humo.
10:23 Desde esa vez ni a Mariana se le volvía a ver. Todos gritaron del susto y de un momento a otro el caballo galopo abriéndose paso entre la gente, lastimándolos a todos. La gente acudió a fray Joaquín para decirles lo que pasaba ahí y buscar justicia con las autoridades. Este se preocupó por Juan Macario y decidió ir a la morada, pero todo estaba en silencio. Al fondo encontró a macario tirado, quemado con muchos golpes. Este estaba delirando y gritando que veía un horrible caballo. Estaba a punto de morir fray Joaquín.
11:02 Sabía que no podía hacer nada por él y pidió por la salvación de su alma hasta que murió. A pesar de sus crímenes, fue enterrado en el cementerio de la Iglesia que queda atrás del templo de la bruja Mariana. No se supo más, pero dicen que su poder era tanto que ni la Malthus quiso intervenir. El callejón donde vivió se le conoció con el nombre el callejón del diablo. Por mucho tiempo hasta que en 1915 es cuando se le cambió el nombre de Fernando Zamarripa, quien fue un heroico sacerdote de soledad de los ranchos, dicen que en algunas noches se puede escuchar en la calle de zamarripa en el tramo comprendido entre Gómez Farías y Fernando Rosas el galoparra el relinchar de un caballo, así como en el lugar se penetra un olor nauseabundo.
11:57 Así como en la calle de Miguel Barragán se escucha un galopar de caballo que relincha como si se tratara del mismísimo diablo, que hasta el siglo pasado era conocido como el callejón del diablo.